Poco paseo mis ojos sobre estas páginas, pero si siguen mis manos sobre agujas y ganchos, menos, menos pero sin obsesión ni tristeza.
No hay propósitos de nuevos año, ni prisas ni ideas nuevas. Tan solo acabar los grandes proyectos y tejer más prendas con mangas y chalecos. Hay que renovar el guardaropa.
Ahora me peleo con mangas, es la cosa que más pereza me da tejer, tanta que alterno las mangas de una chaqueta con las de un jersey.
Pero empecé el año con chales, dos en enero. En colores tenues.
El lila rústico esta basado en un patrón de Mia Rinde: Orchids y está tejido con una rústica lana venida del Norte de Europa. Un viejo proyecto en tonos lilas fue su origen, inspirado en las lavandas de la Provenza. De una chaqueta pasó por miles de ideas hasta convertirse en esta prenda, que aún no he estrenado.
El otro tiene la dulzura de las lanas de Greta, suave lace en un gris-azul mar de invierno que me encanta , El patrón de Maria Dunkels: Chilhood Memories. Fácil y de dulce resultado.
Y ahora me obligo a hacer mangas. Tendría que acabar un jersey y una chaqueta antes del quince para entregarme a otra chaqueta preciosa... ya os lo enseñaré.





